Medir por encima del rodapié
La cinta pasa entonces por el rodapié y no por el muro, y cada estancia gana tres o cuatro centímetros. Repetido en seis estancias, el plano ya no cierra.
El método cabe en seis pasos. Funciona a lápiz igual que en pantalla; la pantalla solo te ahorra las sumas.
Un plano exacto no exige saber dibujar: exige medir en el orden correcto y no engañarse con los espesores. Este es el procedimiento de quienes levantan planos todos los días.
Empieza con un croquis sin medidas, estancia por estancia, en el orden en que se camina. El objetivo no es la exactitud sino la topología: qué estancia toca cuál, dónde están las puertas y hacia qué lado abren. Una medida equivocada se corrige; una topología equivocada se empieza de nuevo.
Toma cada muro de esquina a esquina, con medidor láser si lo tienes y con cinta métrica si no, apoyando la cinta en el suelo contra el rodapié. Anota en centímetros sin redondear: una estancia anunciada como «tres metros» mide 297 o 304, y la diferencia se ve en el plano acabado.
Para cada puerta y cada ventana bastan tres números: ancho, alto y distancia a la esquina de muro más cercana. Es el tercero el que se olvida, y sin él una ventana acaba en el centro de un muro donde nunca estuvo.
Un muro de carga, un tabique y un trasdosado no tienen el mismo espesor, y de ahí depende que un plano cuadre o no. Mídelos en el hueco de una puerta, donde la sección queda a la vista. En su defecto, un tabique corriente mide 10 cm y un muro de carga 20.
Traslada tus medidas muro a muro y comprueba: la suma de estancias y tabiques debe coincidir con la longitud exterior, con unos pocos centímetros de margen. Si la diferencia pasa de cinco centímetros, una medida está mal: casi siempre un muro tomado de rodapié a rodapié en lugar de esquina a esquina.
Un plano sin cotas ni superficies no se puede entregar: el otro verá un dibujo, no un documento. Añade las cotas de los muros, la superficie de cada estancia, la orientación y una escala. Luego exporta en PDF: es el formato que seguirá abriéndose para todos dentro de diez años.
La cinta pasa entonces por el rodapié y no por el muro, y cada estancia gana tres o cuatro centímetros. Repetido en seis estancias, el plano ya no cierra.
Estancias exactas separadas por líneas sin espesor dan una vivienda más pequeña que la real. Es el error que más falsea las superficies totales.
Cada redondeo cuesta unos centímetros, y todos van en el mismo sentido. Anota el número que lees; el redondeo se hará al mostrarlo, si te empeñas.
Una puerta sin posición no la puede volver a colocar otra persona. Tres números por hueco, siempre: ancho, alto y distancia a la esquina.
Un plano sin escala ni cotas ya no es un plano: nadie puede sacar de él una medida, y solo sirve a quien lo dibujó.
No, una cinta de cinco metros basta para un piso. El láser ahorra tiempo y evita medidas torcidas en estancias grandes; por debajo de 80 m², la diferencia es sobre todo comodidad.