Manifiesto

Hacer un plano debería costar diez minutos.

Esta no es una página de producto. Es lo que nos negamos a hacer, escrito antes de que olvidarlo resulte tentador.

Lo que vimos

Hacer el plano de tu casa es una necesidad corriente: mudarse, rehacer una cocina, publicar un anuncio, mostrarle a un instalador por dónde pasa un conducto. Las herramientas no son corrientes. Por un lado, software de arquitectura que pide una semana antes del primer muro; por otro, aplicaciones de decoración donde se amuebla antes de saber dibujar.

Entre ambos, casi nada. Así que la gente dibuja en el dorso de un sobre, fotografía la hoja y la envía. Funciona, y no se transmite.

Lo que elegimos

Planaira se abre en una pestaña y no pide nada: sin instalación, sin cuenta para empezar, sin visita guiada. La primera estancia se dibuja en el primer minuto, y el volumen se levanta mientras dibujas, porque el 3D dice al instante lo que un plano tarda en explicar.

  • El plano antes que el mobiliario: deciden los muros, no los sofás.
  • El centímetro antes que el aproximado: un plano que no cierra no es un plano.
  • Tus planos se quedan en tu navegador, no en nuestro servidor.
  • Un PDF que se abre en cualquier parte y un modelo 3D que se abre en otro sitio.

Lo que nos negamos a hacer

Pedir un correo antes de haber sido útiles. Retener un plano acabado como rehén hasta el pago. Llenar la pantalla de funciones para parecer serios. Llamar «inteligencia» a una herramienta que adivina en tu lugar lo que tú sabes mejor que ella.

El plan gratuito es de verdad: un proyecto, el editor entero, exportación en PDF y sin fecha de caducidad. Lo que se paga es el volumen: una cartera de viviendas, un conjunto de encargos.

Lo que no sabremos hacer

Planaira no sustituirá a un software de arquitectura, y eso no es un punto de la hoja de ruta: es una frontera. Sin cálculo de estructura, sin planos de ejecución, sin expediente de licencia. Una herramienta que pretende hacerlo todo acaba haciendo mal lo único para lo que se abrió.

Tampoco haremos el catálogo de muebles comprables ni el trabajo simultáneo entre varias personas. Otros lo hacen mejor, y nuestra comparativa lo dice en su nombre.

Lo que viene

El producto es joven y se nota. Preferimos decirlo a maquillarlo: la beta está abierta, las carencias son reales y las correcciones llegan antes cuando alguien las señala. Si dibujas un plano esta semana, cuéntanos dónde se te atasca.

Una herramienta que hay que aprender antes de usarla ya ha fallado en su primera tarea.

El equipo de Planaira

Diez minutos, una pestaña, tu plano.